El viento se llevó los tres puntos que el Depor intentó cosechar sin éxito el pasado domingo en el municipal de Crevillente, líder hasta el momento con una trayectoria muy buena en sus partidos anteriores y con un aroma ya a equipo candidato a pelear por el ascenso, no solo por su juego de toque sino también por su oficio a la hora de parar el partido en los momentos favorables para el equipo.

Deportivo Orihuela C.F.

 
El fuerte viento marcó el inicio del partido con rachas cercanas a los noventa kilómetros por hora, ganar el saque era el primer “round” del partido, lo ganó el Depor lo que sobre el papel le iba a dar una cierta ventaja, pero más tarde se plasmó, cosas del destino, en su verdugo en el gol que abrió el marcador.

Las primeras ocasiones vinieron por parte del conjunto deportivista por parte de internadas de Julio por la banda izquierda y otras tantas de Mikel que no llegaron a definir las puntas verdinegras. Queco dispuso de la jugada clave del partido, balón largo por detrás de la defensa, Queco gana la posición al último defensor y cuando se disponía a rematar es agarrado al borde del área “penalti y expulsión ” como diría Rafa Guerrero a Iturralde, pero el trencilla (no es un adjetivo, sino que la Real Academia Española de la lengua, tiene aceptada la palabra trencilla para denominar a árbitro de fútbol), pasa olímpicamente de la acción acto seguido centro colgado al área del deportivo , Juanma se confía , el aire frena el balón y el delantero del Atlético queda frente al guardameta y anota para adelantar a su equipo antes del descanso con un tiro cruzado que bate a Manu.

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En la segunda parte el Atlético Crevillente salió dispuesto a sentenciar el partido adelantando la defensa y generando una gran presión al medio campo del Depor, una falta al borde del área hace que Juanma vea su segunda tarjeta amarilla, y sea expulsado, otro partido cuesta arriba para el deportivo, cuando no es un penalti es una expulsión, pero el Depor no acaba sin ninguno de estos dos factores ningún partido de liga.

El equipo se reestructura con sacrificio pero el Depor pierde gas, está totalmente a la merced del equipo local que toca y toca y pierde tiempo en cada falta como si en cada falta la tragedia se cerniera en el estadio en una lesión grave que al final quedaba en nada, llegando a contarse más de 10 acciones de este tipo.

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Con un Depor grogui, no tarda en encajar el segundo a los pocos minutos de la expulsión del central oriolano, y tras este tanto el equipo entró en coma, jugando sin ideas y con más corazón que cabeza aunque sin inquietar al portero rival ni a la defensa.

En una jugada en el centro del campo un balón que recibe Pedro, realiza un pase en profundidad y tras entregar el balón el defensa lo sesga provocando acto seguido la expulsión de este por sus constantes protestas. De igual a igual ahora sí, el Crevillente con otra internada por la banda y un centro al área marcó el tercer tanto y la sentencia se hizo firme con el cuarto gol, en un disparo certero de falta del mediocentro del Atlético que tras dar en el travesaño se alojó en las mallas sin que Manu pudiese hacer nada para impedirlo.

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Se llega al final con un resultado contundente, pero demasiado escandaloso ya que si no se ve el partido, sobretodo en la primera parte realmente habría quien se preguntaba en la grada que equipo era el líder de la categoría. Pero más tarde el “efecto gaseosa” del Depor le pasó factura, una factura de tres puntos, un expulsado, un lesionado y numerosas tarjetas amarillas.

Próximo partido el domingo a las 12:00 horas, en el polideportivo “El Palmeral” contra el Bigastro.